Las polémicas declaraciones del presidente en España ("Paraguay exporta pobreza”) generaron la lógica indignación de la colectividad paraguaya en el extranjero. “Paraguay no exporta pobreza, sino al contrario, envía al exterior a sus ciudadanos más jóvenes, dinámicos, productivos y creativos” aseguró Gustavo Zaracho desde París.


“El presidente de la república del Paraguay, utiliza un foro internacional para insultar a sus compatriotas residentes en España y en ellos a todos los emigrados del país, lo hace al realizar una amalgama entre emigración, pobreza, falta de capacitación, afirmando que el Paraguay exporta pobreza, asimilando prácticamente a los aproximadamente 150 mil paraguayos que residen en España a parias que fueron en busca de caridad y que en cambio nuestro país recibe la contribución casi altruista de 13 mil ciudadanos españoles altamente capacitados. Queda subentendido que nosotros aportamos los problemas mientras que nos aportan soluciones” explica Zaracho en un comunicado que llegó a Nanduti.com.py a través de la activista Letizia Molinas.

 

“Con estas afirmaciones Cartes demuestra una gran ignorancia en este tema, la mayoría de los estudios sobre este aspecto preciso del fenómeno migratorio demuestran lo contrario de sus afirmaciones, quienes emigran mayoritariamente no son los sectores más pobres o menos capacitados de los países emisores sino, justamente, aquellas personas con determinados niveles de educación y recursos que les permiten plantearse la emigración como una forma de buscarse un porvenir fuera del país, algo que está vedado a los sectores en situación de pobreza y extrema pobreza” continúa el texto.

 

“Es decir, el Paraguay no exporta pobreza, sino al contrario, envía al exterior a sus ciudadanos más jóvenes, dinámicos, productivos y creativos y se priva de esta riqueza que va a beneficiar a otras sociedades y haciendo esto mantiene y amplía la pobreza existente en el país”.

Horacio Cartes no fue a hablar con sus compatriotas emigrados, fue a insultarlos, a estigmatizarlos aún más, dando argumentos a los sectores más retrógrados de esas sociedades y a alentar discursos xenófobos. Cartes vino a hablar a los empresarios españoles, a ofrecerles con aires de vulgar proxeneta un país fácil, a ofrecerles riquezas que como decía su fraudulento predecesor, pueden llevarse en carretillas.

 

Zaracho aporta además datos que refutan de pies a cabeza las afirmaciones del presidente.

“A pesar de ello, ese 12% de la población que vive fuera del país sigue aportando de forma vital a la economía nacional. Hasta antes de la grave crisis financiera iniciada en el 2008, las remesas enviadas por los emigrados eran el primer o segundo aporte de divisas del país. A diferencia de la desfiscalizada exportación de soja (o carne) cuyas divisas quedan en un reducido grupo de multimillonarios, el dinero de los emigrados es vital para la economía del país, para el consumo interno y para preservar y sacar de la pobreza a cientos de miles de familias”.

“El presidente parece desconocer estos datos básicos de la economía del país que pretende gobernar. Cartes, su gabinete y todo el andamiaje del estado paraguayo no sabe nada o muy poco de sus emigrados, no tiene ninguna política pública que se dirija a ellos, ningún puente que permita que dignificarlos, valorizar su contribución, ni siquiera hace nada para facilitar el ejercicio de la ciudadanía que adquirieron luchando y ganaron en el primer referéndum popular de la historia política del país” señala.

En la última parte del texto, Zaracho condena enérgicamente los dichos de HC.

“Horacio Cartes no fue a hablar con sus compatriotas emigrados, fue a insultarlos, a estigmatizarlos aún más, dando argumentos a los sectores más retrógrados de esas sociedades y a alentar discursos xenófobos. Cartes vino a hablar a los empresarios españoles, a ofrecerles con aires de vulgar proxeneta un país fácil, a ofrecerles riquezas que como decía su fraudulento predecesor, pueden llevarse en carretillas. Es decir, vino a profundizar el mismo sistema generador de miseria que rige desde hace décadas y priva a su población de las riquezas y del enorme potencial de un país que tiene todo para que su población viva feliz y dignamente”.

“¿Cuándo diremos basta a tanto menosprecio y a tanta bajeza?” se pregunta este paraguayo profundamente tocado por otra infeliz declaración del jefe de Estado.